Nuestra misión

La misión que tenemos es prolongar el mandato de nuestro Fundador “…Y el Rey les responderá: Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo…” (Mt. 25, 40). En Jesús, el Hijo de Dios, descubrimos que toda persona ha sido creada para vivir en la “gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Rm. 8, 21). De esta manera, pretendemos ofrecer misericordia en amplio sentido a aquellas personas que recuperan la libertad, luego de purgar un tiempo en prisión; en especial a nuestros hermanos Católicos que siguen la enseñanza apostólica: “Por lo tanto, mientras estamos a tiempo hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe” (Gál. 6, 10).

Procuramos consolar, acompañar, promover, enseñar e iluminar desde la fe cristiana Católica a los excarcelados, con la finalidad de que puedan reintegrarse dignamente a la sociedad, junto con sus familiares y seres queridos, para que no queden abandonados ni excluidos.

Entre otros medios trataremos de procurarles, si carecen de ello, asistencia espiritual, socorro material, alimento, bebida, medicinas, alojamiento, educación en diversos niveles, trabajo, capacitación en oficios, aprendizajes en distintas áreas y demás ocupaciones y labores pertinentes que les permitan solventar sus necesidades y así poder reinsertarse convenientemente en la vida social.

Siguiendo a nuestro Señor y nuestra Santísima Madre María, hacemos propios sus sentimientos: “Me da pena esta multitud” (Mc. 8, 2). Aspiramos que, una vez satisfecha la pena que les cupo, aquellos que hayan cometido delitos criminales, deseen la redención y quieran un verdadero cambio positivo en sus vidas, tengan la oportunidad y los medios concretos para realizarlo.